LIBRO DE VISITAS

 

Querido Pedro

 

Desde la perspectiva que da el tiempo, quiero hacerte llegar unas líneas de agradecimiento por el maravilloso recuerdo del viaje, safari fotográfico, que organizaste para mi familia el pasado mes de agosto por Sudáfrica, Bostwana y Zimbabwe.

 

A pesar de los incidentes sufridos, no he oído de ninguno de los miembros de mi familia queja alguna de ti ni de tu organización. Es más, todos han elogiado tu capacidad de respuesta y solución a los  problemas e incidencias surgidos imprevistos.

 

Es de agradecer (y a veces exigir), en cualquier viaje, que la disposición del organizador sea completa, si a esto le añadimos buena cara, una sonrisa permanente y grandes dosis de conversación interesante, “bajo la magia africana”, el viaje no puede tener mal resultado y esto es lo que hemos recibido durante 10 inolvidables días.

 

No cabe duda de que nuestro objetivo de conocer África, la de verdad, y fuera del circuito turístico comercial, se ha conseguido. Puedes estar seguro que mi recomendación, al que me pregunte, será siempre para ti y tu equipo.

 

No me quiero olvidar de los miembros de tu organización;  Miempie, sudafricana arrolladora, alegre y simpática; tu colaborador Kelvin, zimbabuano dispuesto y siempre con ganas de agradar, se empeñó en que aprendiéramos una canción en su idioma materno… y lo consiguió:

“ Shosholoza, shosholoza, ku’lezontaba, stimela squonda, e Zimbabwue…..”, ¡preciosa!,y, por supuesto, de Sharon, pequeña zimbabuana, pero que su presencia se notaba continuamente.

 

Sólo me ha quedado una espina que tendré que curar más adelante y es la de disfrutar, ¡otra vez con vosotros!, de unas jornadas cinegéticas, aprendiendo a cazar, de verdad, y a la huella.

 

Recibe un fuerte abrazo de toda mi familia, disfrutamos de verdad de África, sus paisajes, fauna y comida y, sobre todo, de su gente. Te ruego se lo transmitas a los miembros de tu organización.

 

 

 

Juan Mª de Egaña Barrenechea

 

 

Familia de Egaña López-Doriga 

Marta de Egaña Barrenechea

                                                                                                                                                   
 

Querido Pedro:


Como bien sabes tenía unas ganas enormes de visitar África, por lo que me puse a tantear distintas agencias de viajes. Me decidí por una con la que tuvimos un intercambio de correspondencia en el cual me fue aumentando la tarifa sobre lo anunciado hasta duplicarla y más allá.

Frustrada por lo que me pareció una tomadura de pelo, una amiga me facilitó tu contacto. Enseguida tuvimos un buen entendimiento y me preparaste un viaje a medida de mi presupuesto que nunca olvidaré.

El viaje ha sido impresionante, muy bien pensado y organizado, de manera que hemos podido ver y vivir tres caras muy diferentes del sur del continente. Y digo vivir porque el viaje ha estado repleto de momentos únicos gracias a la flexibilidad de ser un pequeño grupo formado por seis personas: los cuatro viajeros, tu asistente y tú.

Como las impresionantes playas de Mozambique, sus gentes, le experiencia de ir a hacer la compra al mercado, y el delicioso pescado rojo que nos cocinaste. La divertida boda que pudimos ver en un hotel en el que nos metimos a picar algo. La pintoresca Suazilandia, tan sorprendente que parecía como si por arte de magia, una parte del Pirineo se hubiera desplazado a Sudáfrica.

Y, por supuesto, el impresionante parque Kruger donde pudimos observar a los animales salvajes en su entorno natural y donde tuve una de las experiencias más intensas que recuerdo al contemplar, en el silencio de la noche, el brillo de los ojos de un leopardo acechando a una gacela; muy lentamente se iba acercando hasta que se lanzó sobre ella. En ese momento se nos paralizó el corazón y a alguien se le escapó un grito. La gacela logró escapar. En ese momento sentimos un enorme alivio pero al cabo de un rato, este alivio se mezcló con la preocupación porque la pareja de leopardos (había otro acechando), a pesar de su esfuerzo, no pudo obtener el alimento necesario para su supervivencia. Toda una lección de la naturaleza.

La organización, solo puede calificarse de inmejorable convirtiendo la experiencia en un  viaje único, sin nada que ver con lo que pueda organizar una agencia al uso. El resultado es tan personalizado y la relación tan cercana que más que un viaje de turismo ha sido como  hacer una visita a un amigo, que es en lo que te has convertido.

Los alojamientos de primera, la maravillosa casa en Phalaborwa, los bungalós en el Kruger, el magnífico apartamento con piscina en Mozambique, y el precioso bungaló de Suazilandia con las gacelas corriendo alrededor y también una preciosa vista para acabar en el impresionante hotel de Pretoria.

Las comidas también fueron momentos de camaradería y diversión, desde las barbacoas en el Parque o la cena con el mencionado pescado rojo que nos preparaste en Mozambique, sin contar con estupendos restaurantes como en Swazilandia o Pretoria.

Si tengo que poner algún pero, éste ha sido finalizar el viaje dejando tantos lugares por visitar. Aunque esto tiene arreglo pues tengo la intención de volver.

Sin duda, estas pocas líneas son insuficientes para transmitir todo la vivencia que ha supuesto este viaje,  pero espero que puedan ayudar a otros a aventurarse en una experiencia mágica y hermosa que sin duda pasará a formar parte de sus mejores recuerdos.


Un fuerte abrazo,

Alisón

Dada mi pasión por el continente Africano, decidí hacer un safari familiar buscando experiencias auténticas y que saliera de los típicos circuitos comerciales. Para ello, contacte con Pedro Queipo de Llano, español afincado en Africa desde hace más de 15 años y con larga y dilatada experiencia en safaris de todo tipo. 

Una vez enmarcado nuestra idea de safari, Pedro nos vino con una propuesta que al principio nos pareció atrevida, dado que viajamos con niños de 8, 9 y 12 años. No obstante, tras asegurarnos de que Pedro lo "veía claro" decidimos llevarlo a cabo. 

Nuestra experiencia empezó en Bottswana, con un viaje de 4 días y tres noches en el delta del Okavango, utilizando los mokoros como medio de transporte. El Okavango es increíble, pero la forma de visitarlo, desde el agua en canoa, sin ruidos de ningún tipo y totalmente aislados de cualquier poblado nos hizo desconectar a la primera de todo lo que llevabamos con nosotros de estress prevacacional y preocupaciones. Vimos todo tipo de fauna, anduvimos por el delta, hizimos las fotos de nuestras vidas, y de regreso, una cervecita en la orilla del río, en uno de esos lodge de viajeros inolvidables: El "Old bridge". 

Seguimos nuestro viaje hacia Zimbabwe, parando en lodge exquisitamente seleccionados por Pedro. Después del campamento del Okavango, nos apetecía un día de confort, y así lo tuvimos . Con celebración de cumpleaños de mi mujer y pastel incluido! Todo un detalle y sorpresa. 

Camino de Zimbawe, visitamos el Chobe, un parque con gran densidad de animales . Lo visitamos desde el rió y en 4*4, y vimos de todo, de todo, de todo. 

Entramos en Zimbabwe, donde si más preámbulos nos dirigimos a las Victoria Falls, y organizamos la última parte del viaje, en un parque nacional de Zimbabwe poco conocido pero absolutamente recomendable. Allí tuvimos la experiencia africana más auténtica, por paisaje, por fauna, por alojamiento. 

En todo momento Pedro cuidó de nosotros excelentemente. Se preocupó de que nuestro viaje cumpliera con nuestras expectativas, y de que no tuvieramos en ningún momento sensación ni de riesgo, ni de desorganización (fácil por aquellas tierras), y a la vez tuviéramos la experencia que buscábamos. 

Tengo que decir que todas nuestras experiencias se cumplieron de sobras, y se superaro, haciendo de este safari una experiencia familiar inolvidable para nosotros, nuestros hijos, nuestra familia, habla a menudo en casa de lo que hicimos, vimos, conocimos en el Safari. 

Si buscas un viaje que sea una experiencia inolvidable, y que no sea el típico viaje comercial, Pedro es la persona. 

Nosotros repetimos seguro. 



Dr JB, MD, DDS, PhD.

Director de la Clínica Birbe. Cirugía Oral, Maxilar y Facial.

Diplomate of the American Board of Oral and Maxillofacial Surgery



B     I     R     B     E

Via Augusta, 101 bis (Ver en Google Maps) · 08006 Barcelona · T: 93 212 4737 ·

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Marina S.

Hace ya más de 20 años que me enamoré de África después de vivir durante un año en Costa de Marfil, pero desde entonces, y muy a mi pesar, no había vuelto a tener la oportunidad de volver, hasta que un día, mi hermana me propuso hacer un viaje por tierras Africanas. Estuvimos estudiando y  cotejando las diferentes opciones que nos ofrecía el mercado. Queríamos que fuera un viaje especial, diferente a lo que la gran mayoría de las agencias ofrecen... no queríamos sentirnos como un par de borregos entre un rebaño de turistas siguiendo los pasos de un tour programado hasta la última coma. Finalmente dimos con MASHUDU, que nos pareció que marcaba la diferencia, y de la mano de Pedro Queipo del Llano nos embarcamos en la que fue la gran aventura de nuestras vidas. ¡Todo un acierto!. Fue un viaje maravilloso, divertido, apasionante, que nos hizo vibrar en cada instante. Que nos emocionó, que hizo que la adrenalina brotara por cada poro de nuestra piel. Recorrimos en coche varios países; nos adentramos en la sabana de Sudáfrica dónde recorrimos cientos de kilómetros acompañados por los animales que allí habitan; elefantes, jirafas, cebras, leones, leopardos, búfalos, hipopótamos, cocodrilos, aves de mil colores... tan salvajes y tan libres... tan hermosos... Las playas de Mozambique, paradisíacas y eternas. Playas infinitas de arena blanca y fina donde la mirada se pierde en el horizontes... Swazilandia, con sus gentes amables y acogedoras, con sus poblados llenos de niños corriendo tras nosotros y brindándonos la mejores de sus sonrisas. Alojándonos, en cada lugar, en hoteles llenos de magia y encanto, rodeados por la naturaleza, bajo cielos negros y estrellados. Gracias, Pedro, por ser tan grande. Tan amable y divertido. Tan educado y atento. Tan ameno y tan flexible ante nuestros caprichos. Gracias, a ti y a tu empresa, por esta experiencia maravillosa que jamás olvidaré, y gracias, por hacer que mi amor por África siga creciendo ¡hasta el infinito!.